Etiopía. La Presa Gibe III y el futuro del Valle del Omo

  • La presa Gibe III será un desastre de proporciones cataclísmicas para los pueblos del Valle de Omo. Su vida y sustento serán destruidos, sólo algunos tienen una idea de lo que les espera.
  • La construcción de la presa, amenaza con acabar con miles de vidas.
  • La presa Gibe III es uno de los proyectos más destructivos que se están construyendo en el mundo.
  • Una represa hidroeléctrica en Etiopía, masiva amenaza de las tribus del sur de Etiopía y norte de Kenya.
  • La presa Gibe III será un desastre de proporciones catastróficas para las tribus del valle del Omo.
  • Gibe III devastará al menos 200.000 personas de Etiopía.
  • La presa Gibe: siembra el hambre y los conflictos
  • Gibe 3 amenaza el Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
  • La represa Gibe III, amenaza la tierra y la subsistencia de 500.000 personas indígenas en el sur de Etiopía y parte del norte de Kenia.

Esto son sólo algunos de los titulares que se han publicado en todo el mundo sobre la construcción de la presa Gibe III en Etiopía.

A primera vista y, después de leer estos titulares sería comprensible y razonable que los trabajos de la construcción de esta presa que empezaron aproximadamente durante el 2006, se hubieran detenido. Nada más lejos de la realidad, según las actuales empresas constructoras, el proyecto se encuentra en un 40% de su realización y esta previsto que entre en total funcionamiento en julio de 2013. Un informe de la ONU indica que Etiopía es el país con mayor crecimiento en toda el África subsahariana de los últimos diez años, y que las condiciones para la inversión extranjera son muy buenas.Pero es la misma Etiopía en la que hoy se están muriendo de hambre y sed seis millones de personas, la misma Etiopía en la que las mujeres dedican entre cuatro y ocho horas diarias en buscar agua. El hecho de que tal y como aseguran las diferentes organizaciones que luchan para abortar esta faraónica construcción, la presa pueda ser el causante de la desaparición de aproximadamente 500.000 personas, tampoco debería sorprendernos ya que no hay que olvidar que nuestra sociedad vióo por TV como en 1984 morían de hambre más de 1.000.000 de personas en el mismo país.

Survival, la Campaña para una Reforma del Banco Mundial, la Coalición Counter Balance, Amigos del Lago Turkana y Ríos Internacionales y otras organizaciones, han lanzado una petición para parar la presa. En el otro extremo de la mesa se sientan los que opinan que el agua de la presa se utilizará para generar hasta 1.870 megavatios de potencia eléctrica, que Etiopía tiene previsto vender a sus países vecinos con carencias energéticas, como Kenya y Sudán. Lo que no queda tan claro es como y a que precio podrán pagar esos vecinos el coste de esta energía eléctrica. Un estudio de la EIA (Asociación de Evaluación de Impacto Ambiental), dice que la presa Gibe III no causará un daño significativo. Este informe dice que la presa será necesaria para preservar el Lago Turkana al norte de Kenya y que una vez completado, será la mayor planta hidroeléctrica en África, duplicando la potencia eléctrica total instalada actualmente en Etiopía.

Los que están a favor de la construcción de la presa han presentado unos estudios que aseguran que las inundaciones que la naturaleza se ha encargado de hacer desde siempre y de alimentar el río Omo, mató en 2006 a casi 400 personas y miles de cabezas de ganado. Y de acuerdo con un informe del Programa de Alimentos de las Naciones Unidas, las inundaciones que regularmente azotan la región han desplazado a más de 20.000 personas de sus hogares y, que esto se solucionara con la puesta en marcha de la presa. Acusan a las ONGs que luchan contra la Gibe III de pasar por alto el hecho de que el río hace miles de años que está arruinando la vida de sus habitantes. El Gobierno etíope ha destinado 180.000 hectáreas de tierra a empresas extranjeras en el valle del Omo para inversión agrícola. Aunque parte de esas tierras están en los territorios de los pueblos que las han habitado y que las considerarán como sus tierras. Se calcula que la sequía le cuesta a Etiopía alrededor de 1.100 millones de dólares al año, que es la cantidad que recibe del exterior en ayudas económicas y que según el gobierno, les impide desarrollarse y salir del agujero económico en el que se encuentran sumergidos y, que la Presa Gibe III ayudaría a paliar.

Meles Zelawi, el primer ministro de Etiopía, dijo en una entrevista a la BBC que: “El impacto medioambiental será muy beneficioso. Aumentará la cantidad del agua en el sistema del río, regulará completamente las inundaciones que eran un problema mayor, mejorará el sustento de la gente río abajo, porque tendrán proyectos de riego, y no afectará en nada negativamente al Lago Turkana”. Sin embargo un estudio independiente, formado por especialistas a nivel mundial asegura que la presa tendrá efectos negativos significativos, algunos de ellos catastróficos, para la región fronteriza entre Kenya, Etiopia y Sudán. Los habitantes de esta zona sobreviven en la cuenca del río Omo gracias a la recolección, pesca, apicultura, agricultura de recesión, basada en las inundaciones temporales, cría de ganado y todas ellas dependen completamente de las inundaciones del río Omo.

El estudio indica que una vez terminada, la presa supondría un desastre para los pueblos indígenas. No menos de 200.000 pastores y agricultores de la cuenca del río Omo verán sus vidas devastadas. Además, afectará a unos 300.000 kenianos que dependen del Lago Turkana, donde el Omo vierte sus aguas.Y que actualmente, no hay ninguna indicación clara si estos indígenas migrarían a otro lugar o si tendrían apoyo alguno del Gobierno. Según Terri Hathaway, directora del programa africano de “Ríos Internacionales”, Gibe III es “la presa más destructiva que se está construyendo en África. El proyecto condenaría a medio millón de las personas más vulnerables de la región a hambre y conflictos”. Una de las principales inversoras y constructoras de la presa Gibe III ya ha participado antes en otros proyectos similares en África. En Sudán ha conseguido un contrato por valor de 705 millones de US$ para la construcción de la presa Kajbar, en el río Nilo. Esta nueva presa se construirá en las tierras de los nuba, poniendo en peligro de extinción lo poco que queda de esta tierra de enorme valor histórico. Como ejemplo hay que decir que cuando Egipto construyó la presa de Asuán, creando así el mayor lago artificial existente, el lago Nasser, la inundación obligó a abandonar su tierra a 150.000 nuba. Por nuestra parte y una vez hemos leído varias veces los diferentes artículos y estudios realizados por ambos lados, los que luchan por detener la ejecución de la presa y los que están a favor de ella, no nos queda claro cuál va a ser el resultado final de este proyecto, por supuesto tenemos nuestra opinión personal y los que habéis viajado con nosotros a este maravilloso rincón de la tierra sabéis cual es. Pero no somos nadie para juzgar algo que sólo el tiempo podrá hacer. Ese tiempo del que ellos siempre nos han dicho que van sobrados, que sin llevar en sus manos ningún aparato que lo mida, siempre disponen, ese tiempo que siempre nos recuerdan que nosotros no tenemos, que nunca tenemos tiempo para nada, parece ser que ahora también se les termina a ellos. Con este artículo sólo os queremos dar y transmitir qué opinan de esta situación los que realmente van a ver y vivir los cambios drásticos que se les avecinan. Nuestro permanente contacto con los habitantes del Valle del Omo nos permite ser espectadores de primera fila de la situación actual y nuestro pequeño papel en esta historia sigue estando como en el primer día que llegamos aquí hace ya 10 años, el intentar enseñaros la realidad de esta parte de África aunque a veces esa realidad no sea agradable.

Pero en nuestra filosofía esta el procurar que el viajero, turista, visitante, etc que viene hasta estas Tierras Lejanas no se lleve unas tarjetas de memoria cargadas de imagenes impactantes si no que se lleve todas las verdades de un país. La supervivencia de más de 200.000 personas depende completamente del río Omo, entre ellas los grupos étnicos: mursi, bodi, karo, kwegu, dasanech, aari y nyangatom. La agricultura y la pesca juegan un rol muy importante en su economía y esta claro que estos grupos se enfrentarían a grandes pérdidas económicas, hambre, enfermedades, luchas étnicas, muerte y por tanto su desaparición total si los estudios negativos sobre la presa terminan por confirmarse. De entrada, el tiempo que se necesita para llenar de agua la presa son dos buenas temporadas completas de lluvia y por tanto, durante todo este tiempo el río verá reducido su flujo de agua a dos años seguidos de sequía sin tener en cuenta que, por desgracia, los últimos años no han sido de grandes precipitaciones de agua. A este dato hay que sumar que se estima que aproximadamente entre el 50 y el 75% del agua retenida en un embalse se pierde por culpa de la evaporación. En una de nuestras últimas visitas al poblado Karo estuvimos hablando un buen rato con uno de los ancianos con más peso a la hora de tomar decisiones entre su gente en el hermoso poblado de Kotcho, situado en un privilegiado lugar, el Paraíso, como a muchos de nosotros nos gusta llamarle. A los ancianos Karo como pasa con la mayoría de sus pueblos vecinos les encanta sentarse en el acantilado con vistas al Omo y charlar de las cosas de la vida y, si tienes confianza con ellos te cuentan historias hermosas de sus antepasados y de sus tradiciones. Pero en esta ocasión no queríamos que nos contarán ninguna historia, queríamos saber su opinión sobre los efectos de la presa Gibe III.

De entrada fue complicado explicarles que era una presa y sus posibles efectos, rápidamente nos dimos cuenta de que nadie les había contado esta historia y mucho menos de lo que podía significar para su pueblo, por supuesto creímos y creemos injusto que por muy anclado que vivas a tus tradiciones y por muy “primitivo” que te cataloguen, nadie se digne a informarte de lo que puede ocurrir en el lugar donde vives. Intentamos transmitirle con toda imparcialidad, como hemos hecho en este artículo, los efectos de dicha situación, el anciano nos escuchó con toda su concentración, sin interrumpir en ningún momento. Al final, y con una expresión facial muy seria y triste nos dijo: tras haber escuchado lo que me habéis contado, y si eso es cierto, dudo mucho de que los niños de este pueblo puedan seguir viviendo en Kotcho ya que el río es nuestra vida y si el cambia nosotros podemos cambiar con él, pero donde?, el resto de estas tierras ya están habitadas por otros grupos y no hay espacio ni comida para todos, esto sólo va a incrementar las guerras territoriales que tendremos con los Mursi o los Bume. El anciano Karo se levantó y dio por finalizada nuestra charla, sólo un grupo de niños se quedaron sentados junto a nosotros pero con cara de tristeza, una cara de tristeza que no es normal entre los niños Karo, pero que evidentemente, habían escuchado lo que la persona mas savia del pueblo había dicho. Si es cierto que en los dos últimos años hemos visto pequeños cambios de localización de algunos poblados de esta zona, sobre todo en la zona del delta, con los Dassanech. Según nos han dicho se ha debido a que según ellos las cosechas ahora son diferentes y como han visto desplazamientos no habituales entre otros grupos étnicos, ellos se colocan como preparándose para una gran partida de ajedrez. Hicimos un intento similar con los Mursi, pero este grupo étnico es más reservado y cuesta establecer este tipo de relación y de confianza con ellos y, los hombres con más poder dentro del clan se encontraban de caza y esto dificulto la conversación aunque muchos de ellos nos aseguraban que nunca habían oído hablar de la presa Gibe III y ni siquiera sabían lo que era una presa.Después de esta experiencia, decidimos realizar la misma pregunta a la persona con más influencia en un pequeño poblado Dassanech en la orilla oeste del Omo muy cerca del lago Turkana, en la frontera con Kenya. La primera impresión que se tiene cuando se llega a esta zona es la de una pobreza extrema.

Los Dassanech tienen el triste privilegio de ser una de las etnias más pobres del continente africano. Viven al norte y al noreste del lago Turkana y llegaron aquí desde Sudán hace unos 200 años huyendo, probablemente, del hambre y la sequía. Como hizo el anciano Karo, los Dassanech nos escucharon con mucha atención y en este caso alguien les había hablado de esta historia con anterioridad, incluso nos contaron que un grupo de blancos estuvieron viviendo unos días cerca de su poblado y que cada día bajaban al río a hacer cosas extrañas. Uno de los hombres más influyentes de este poblado, y aunque es difícil saber con exactitud las edades en esta zona del continente, creemos que es el de más edad nos dijo: “da igual, los Dassanech ya nos trasladamos una vez hace mucho tiempo de un lugar donde el agua dejó de regar nuestra tierras y si esto ocurre volveremos hacerlo”. Los Dassanech son luchadores, guerreros, son un grupo con un poder de auto-estima muy alto y probablemente esa reacción fue debido a su naturaleza. En ese mismo momento otro de los mayores nos dijo, ahora soy yo el que os va a contar una historia. Nos cogió con fuerza de la mano, nos llevo hasta el río, nos hizo sentar y nos dijo: Cada mes, cuando la luna esta blanca y grande, bajo al río y coloco bajo el agua un ramo de ramas para moverlas en todas las direcciones y les digo a los cocodrilos: “escuchadme cocodrilos, yo soy el rey de este lugar, mi padre, el antiguo rey me dio poder sobre estas tierras y anteriormente el padre de mi padre hizo los mismo con su hijo. Escuchadme cocodrilos, yo os digo, no vengáis por estas aguas, dejad que nuestros niños jueguen con tranquilidad, que nuestras mujeres puedan recoger el agua necesaria y que nuestro ganado sacie su sed!. Si os acercáis os encontrareis con el poder de mis balas!”. Una vez pronunciadas estas palabras el anciano se lanzó a las aguas del río Omo. Esta tradición nos la contó el hombre que habla con los cocodrilos, el hombre con más poder en el poblado Dassanech. Fuimos incapaces de decirle a ese hombre que posiblemente tenga que dejar de hablar con los cocodrilos ya que el Omo, su río Omo cambiará y con él las historias y las vidas de las gentes que viven en el el lugar más hermoso del este de África, el Valle del Omo.

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